Versión libre y simplificada del escudo de Parres que -incluso- se encuentra en Wikipedia cuando se indaga sobre nuestro concejo. Elimina elementos en algunos cuarteles o los redistribuye y altera de forma significativa. Se trata de una muy controvertida ( y para muchos desafortunada) revisión del original, baste compararlo con el tradicional que tiene 115 años y que va a ser sometido a un riguroso estudio.

En 1882, en su “Asturias Monumental, Epigráfica y Diplomática”, el historiador y heraldista Ciriaco Miguel Vigil, archivero de la Diputación Provincial de Oviedo, escribió:

“El ayuntamiento de Parres no figura con uso de escudo de armas entre los tratadistas de heráldica, pudiendo adoptar el mismo de la provincia en sus comunicaciones y demás actos oficiales”.

Entre 1895 y 1900, Octavio Bellmunt y Traver y Fermín Canella y Secades publicaron su enciclopedia “Asturias”, en la que dedicaban un capítulo a cada concejo asturiano.

Para ilustrar la portada de cada fascículo eligieron el escudo municipal de cada concejo. Cuando éste no existía, se lo inventaban, como fue el caso del de Parres.

La mayor parte de los escudos por ellos creados violan alguna de las leyes de la heráldica, pero pueden convertirse en escudos heráldicos con pequeñas correcciones.

No es éste el caso del emblema de Parres, que viola varias veces la primera Ley de la Heráldica.

Como dice el notable vexilólogo avilesino Eduardo Panizo Gómez “para convertirlo en un escudo heráldico habría que inventarle nuevos colores, simplificar su diseño y corregir lo que ellos (Bell-munt y Canella) pusieron como armas de los González de Argandona y de los Cordero de Nevares”.

Las armas de estos dos linajes citados están recogidas por Tirso de Avilés y Hevia en su “Armas y Linajes de Asturias y Antigüedades del Principado”, publicado hacia 1580 y por Ciriaco Miguel Vigil en su obra “Heráldica Asturiana y Catálogo Armorial de España” (1892).

Eduardo Panizo Gómez dice que corregiría nuestro emblema para convertirlo en un escudo heráldico, “respetando el simbolismo dado a este escudo por sus autores”.

Bellmunt y Canella en su fascículo dedicado a nuestro concejo en 1900 escribieron:

“A su dependencia de Cangas de Onís alude el primer cuartel del escudo municipal; el 2º, de las rosas, cruz y estrella es de los González de Argandona que levantaban el pendón concejil, el 3º es de los Estrada y Cordero de Nevares, señores del coto jurisdiccional de Las Arriondas, y el 4º es el de la Real Comunidad de San Pelayo de Oviedo por su señoría en Llames y Soto”.

Vamos a seguir a E. Panizo cuando explica el escudo que utilizamos como propio para emblema de Parres. Así nos va explicando que el primer cuartel de nuestro emblema está formado por las armas que sus autores O. Bellmunt y F. Canella propusieron -en su momento- para el escudo del concejo vecino y amigo de Cangas de Onís y que éste no utilizó. Se trata de -en un campo azul- un guerrero vestido a la usanza medieval (el rey Don Pelayo), con túnica blanca, envuelto en una capa roja, con casco y cota de mallas, empuñando en su mano derecha una espada de plata, encabada de oro y sujetando con la otra un estandarte rojo, cargado de una cruz llana de color blanco, todo ello sobre un paisaje de montañas, de sus colores naturales y -sobre éstas- el anagrama mariano, en amarillo.

El 2º cuartel está formado por una de las armas atribuidas a los González de Asturias por el heraldista Ciriaco Miguel Vigil pero -al parecer- están tomadas de una ejecutoria librada en diciembre de 1707 por el cronista don Alfonso de Guerra y Villegas a favor de don Antonio Lanza Trelles. Vigil se las adjudica a los González de Asturias sin dar más explicaciones ni razonamientos. Este segundo cuartel (mutilado en la nueva y simplificada versión del escudo) está partido en dos. A la izquierda -sobre campo gris- una flor de lis en el centro, rodeada de cuatro rosas rojas y -a su derecha- sobre campo amarillo, una faja azul sobre la cual se dispone una cruz flordelisada negra y debajo una estrella azul, de seis puntas.

Tercer cuartel del escudo: está cortado en dos, en su parte superior y sobre campo amarillo va un águila negra en memoria de las conocidas armas de los Estrada y -en su parte inferior, sobre campo verde- las atribuidas a la familia Cordero (de Nevares, Parres y Arnero).

Según Tirso de Avilés y Hevia (1516-1599) “este apellido de Nevares es un solo solar de los quatro más antiguos de Asturias…pintan por armas los que de él se llaman y pretender venir, doce escaques a manera de tabla de juego de alxedrez, los seis colorados y los seis dorados, con dos manojos de dardos a los lados atados, y un florón encima dorado por orla del escudo, también en campo de sangre…”. Y hablando de los Cordero dice “los de este apellido y linaje pintan por armas las mismas de los de Nevares, poniendo por orla del escudo quatro corderos en campo verde”.

Y ya en el cuarto cuartel del escudo tradicional de Parres aparecen dos palmas de oro en campo blanco, puestas en aspa, surmontadas de una corona real abierta, del mismo metal.

Las dos palmas del martirio representan a San Pelayo, niño mártir cristiano cuyos restos guardan y veneran en su monasterio de Oviedo las monjas benedictinas (por eso -en Asturias- las llamamos cariñosamente “las pelayas”). Su antiguo señorío sobre Llames y Soto quedó memorizado en este último cuartel del escudo parragués; asimismo, la corona de este cuartel hace alusión al carácter real de dicho monasterio.

Todo el escudo lleva la corona del Príncipe de Asturias como timbre (así llaman en heráldica a la insignia que se coloca sobre el escudo de armas).

En referencia a la bandera del concejo nunca se adoptó ninguna oficialmente, aunque desde hace unas tres décadas se improvisó una -como en tantos otros concejos-. Se decidió que se colocase el emblema municipal sobre una tela o paño azul, que es el color que se considera representativo de Asturias, como se visualiza en la bandera del Principado.

Escudo y bandera serán revisados en un futuro próximo, pero no creo que se introduzcan muchos cambios, especialmente en el tradicional escudo.

Francisco José Rozada Martínez