ESTUDIO HISTÓRICO – HERÁLDICO Y MEMORIA FUNDAMENTADA PARA LA ADOPCIÓN DEL ESCUDO DEL MUNICIPIO DE PARRES

El Ayuntamiento de Parres de la provincia de Asturias, en uso de las atribuciones que le confiere la ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las bases del régimen local, pretende adoptar su escudo heráldico municipal que, dotado de elementos que le sean privativos, constituya el signo externo que identifique al concejo y le sirva de membrete y sello en los documentos oficiales. De la misma forma, consciente del valor que suponen los símbolos territoriales para delimitar, vincular e identificar a la comunidad que representan, ha estimado oportuno adoptar su bandera municipal, todo ello con el fin de perpetuar los hechos más relevantes y peculiares de su historia.

ELIJE TU BANDERA

El Ayuntamiento de Parres de la provincia de Asturias, en uso de las atribuciones que le confiere la ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las bases del régimen local, pretende adoptar su escudo heráldico municipal que, dotado de elementos que le sean privativos, constituya el signo externo que identifique al concejo y le sirva de membrete y sello en los documentos oficiales. De la misma forma, consciente del valor que suponen los símbolos territoriales para delimitar, vincular e identificar a la comunidad que representan, ha estimado oportuno adoptar su bandera municipal, todo ello con el fin de perpetuar los hechos más relevantes y peculiares de su historia.
Conforme a lo dispuesto en el Artículo 187 del reglamento de organización, funcionamiento y régimen jurídico de las entidades locales, de 28 de noviembre de 1986, para la adopción de escudos municipales debe tramitarse expediente en el que consten el boceto del blasón que se pretende adoptar y memoria justificativa de las razones de aquél. Para dar cumplimiento a este precepto debe redactarse una memoria en la que, con extensión adecuada al fin pretendido, se recojan los hechos y circunstancias más sobresalientes de la villa que sean susceptibles de plasmarse gráficamente en el boceto de escudo propuesto.
El consistorio quiere fijar una regulación para evitar el empleo indiscriminado de distintas versiones. El escudo tradicional usado hasta ahora es el diseñado entre 1895 y 1900 por Octavio Bellmunt y Traver, en su Enciclopedia «Asturias». Dicha elección fue controvertida ya que las armas de los González de Argandona y de los Cordero de Nevares por no seguir con fidelidad los escudos epigráficos de estos linajes aún conservados en el concejo o las armas de estos linajes que, tanto Tirso de Avilés y Hevia, trescientos veinte años antes (Armas y Linajes de Asturias y Antigüedades del Principado) como Ciriaco Miguel Vigil, en 1892 (Heráldica Asturiana y Catálogo Armorial de España), habían recogido en sus estudios de heráldica asturiana. La mayor parte de los escudos creados por Octavio Bellmunt y Traver junto con Fermín Canella y Secades para dicha obra no cumplían alguna de las leyes de la heráldica. Ya, algunos vexilólogos, como el avilesino Eduardo Panizo Gómez, han señalado públicamente que para convertir este en un escudo heráldico «habría que inventarle nuevos colores, simplificar su diseño y corregir lo que ellos (Bellmunt y Canella) pusieron como armas de los González de Argandona y de los Cordero de Nevares».
En este contexto, el Ayuntamiento ha aprobado en pleno el inicio de los trabajos para adoptar un escudo que se adecúe con rigor y objetividad a la historia e identidad del municipio, sin que la propuesta final tenga que estar condicionada al que en su día inventaron Bellmunt y Canella.
Es por todo ello, y a requerimiento del ilustrísimo Sr. Alcalde, Don Emilio García Longo, que se presenta el presente estudio con los contenidos de los trabajos necesarios para la adopción y oficialización del blasón del municipio de Parres.

RESEÑA HISTÓRICA DEL TERRITORIO Y CONCEJO DE PARRES

El concejo de Parres está situado en la zona oriental de Asturias, compartiendo límites con los municipios de Ribadesella, Caravia, Colunga, Piloña, Ponga, Amieva y Cangas de Onís. Para ello se sirve de elementos naturales y topográficos como el río Sella (linde con Cangas de Onís), la Cordillera del Sueve (divisoria con Ribadesella, Caravia y Colunga), el río Cúa (delimitando la línea fronteriza entre Parres y Piloña); así como el monte de Cea y Cetín y los Montes de Sevares (barreras naturales con los concejos de Amieva y Ponga).

El topónimo de Parres como concejo comienza a utilizarse en la documentación en 1504, denominándose frecuentemente en un primer momento como «Parras», para llamar a la villa y concejo. El origen toponímico de «Parres» nada tiene que ver con la «parra» de «vid» sino que se encuentra en relación con la raíz prerrománica «Parra», que en Asturiano tiene la acepción de montón, pero aparece extendida por toda España con el significado de montaña o colina.

Los estudios realizados sobre los yacimientos y zonas arqueológicas del concejo1  constatan que las primeras comunidades humanas que poblaron este territorio, lo podrían hacer, al menos, desde el Paleolítico Inferior. De este periodo data un canto bifacial encontrado en Collía y muelas de animales de esta misma época en San Andrés. Del Paleolítico Medio, datan hallazgos2 pertenecientes al Achelense Musteriense, como un pequeño conjunto lítico recogido en la Riega de Rubiyones, tributaria del Sella, cerca de Vega de los Caseros, o un taller con útiles recuperados, localizado en las inmediaciones de San Martín de Bada. Del Paleolítico Superior son otros útiles y herramientas encontradas en los  abrigos de Vega Benay en Arobes, (Solutrense) o el abrigo de Escobio y la cueva del Taragañu (ambos del Magdaleniense). Ya del neolítico y edad del bronce son los hallazgos encontrados en el Fresnidiello, las cuevas de El Greyu y la Peruyal.

XIX-XX

XIX-XX

Domingo González de Argandona

Domingo González de Argandona

XVII-XVIII

XVII-XVIII

Edad Moderna

Edad Moderna

Monasterio de San Martín de Soto de Dueñas

Monasterio de San Martín de Soto de Dueñas

Monasterio San Pedro Villanueva

Monasterio San Pedro Villanueva

Nevares

Nevares

Edad Media

Edad Media

Desde Astures

Desde Astures

CULTURA Y TRADICCIONES

Mitos y leyendas

En los pueblos del concejo de Parres se pueden escuchar mitos típicos de Asturias, como el ñuberu, personaje meteorológico del que se cuenta en Llerandi que apareció en un paraje denominado Buznéu. Además, también hay arraigo del trasgu, el diablu burllón, la güestia, los muertos que se presentan, los secuestros místicos de niños, los cuélebre, los encantamientos, les xanes, las boleras de oru, la iglesia cuyos materiales cambian de sito por la noche, así como los relatos burlescos de sastres e históricos acerca de las correrías por el concejo de soldados de Napoleón Bonaparte.

El habla parragués

Se enmarca en la del asturiano oriental y también de siendo uno de los aspectos culturales por los que destaca el concejo de Parres, el de constituir frontera de penetración en el territorio asturiano de la efe de origen latino, dividiéndose el concejo en pueblos que defienden la pervivencia de la antigua je (como ellos la llaman) de origen pre indoeuropeo, como Fuentes (Juentes) o Bada; y en otros a los que llega la efe latina. A su vez otra de las características del habla conservadas es la conservación del dativo latino (mi <mihi; ti<tibi) en palabras como «tráxomilos» «diótilos» «¿tocóti?» o frases como «dami unes manzanes», rasgo singularísimo entre las lenguas románicas y cuya extensión abarca desde los pueblos más orientales de Piloña hasta Peñarrubia, en Cantabria, y hasta el oeste de Llanes.

Fiestas

El descenso internacional de Piragües, es la fiesta por antonomasia del concejo, siendo esta fundada en 1930 por Dionisio de la Huerta, Manés Fernández y Alfonso Argüelles, quienes bajaron en piragua desde Infiesto hasta Ribadesella. A partir de 1931 se instauró su comienzo en Arriondas, siendo así hasta la actualidad. No tardaría la primitiva excursión en adquirir un sentido competitivo, puesto que festivo ya lo fue desde su comienzo. En la actualidad la celebración del Descenso del Sella es famosa por combinar estas dos modalidades de ocio.

El Descenso del Sella conserva todos los elementos que hacen de él una grandiosa fiesta. Por lo que toca a las normas, son una mezcla de seriedad oficial y de elementos festivos.

En la salida desde Asturias, tras el Asturias Patria Querida, suena en verso lo siguiente:

Guarde el público silencio (bis) y escuche nuestra palabra (bis)
De orden de Don Pelayo después de medir las aguas, presidiendo el dios Neptuno los actos de esta olimpiada, con las <<novias>>, los tritones, el cañón, los centauros y Pialla, nuevamente se autoriza, en Arriondas, la carrera de piraguas. Y cuando demos los vivas que el reglamento nos manda, contesten todos a coro, enronquezcan las gargantas, que es fiesta de toda Asturias la fiesta de las piraguas. Mas si alguno tiene cerca, una chavalina guapa, que no la pierda de vista ni deje de vigilarla; y, si de veras le gusta, comience ya a enamorarla, porque es tradición

que en Llovio, al final de esta jornada, cuando de las siete en punto resuenen las campanadas, a las mozas que lo quieran y se dejen, Don Pelayo da permiso para poder abrazarlas.
Y si luego, andando el tiempo, vamos al cura y nos casa, con los neños que tengamos vendremos a las Piraguas con los collares de flores y las monteras terciadas, que no hay fiesta más alegre, ni más movida y galana, ni con más bello paisaje, ni esencia más asturiana. Cantadlo con toda el alma, que resuene en todo el valle,
¡Asturias Patria Querida! el himno de las Piraguas

Otra fiesta famosa es la del Bollu de La Peruyal en Arriondas, junto con la del Carmen. Llames de Parres y Castiello celebran los Ramos en septiembre, y Cofiño San Miguel a finales del mismo mes.

Gastronomía

Parres y Arriondas gozan de una buena cocina huertana y fluvial donde la vega y el río prestan su riqueza de materias primas. En Fíos a la sombra del Sueve, se hicieron famosos platos tradicionales de Asturias como el pote, la fabada, el arroz con leche o las patatas rellenas. Hoy en Cofiño, destaca el nacimiento de un nuevo estilo de cocina centroeuropea en simbiosis con la asturiana. No solo Cofiño sino Arriondas o La Salgar, brillan destellos de cocina de modernidad por iniciativa de jóvenes profesionales que han logrado por su buen hacer reconocido prestigio internacional, como así lo demuestran las dos estrellas Michelín que residen en el concejo.

En Arriondas perdura aún un tipo de vermú que se tomaba antiguamente en Asturias, denominado compuesta, y que consiste en Ginebra con vermú; dependiendo del sitio la receta cambia, puede llevar vermú rojo, licor de naranja, guindas, etc. Dentro de la cocina asturiana de tradición destacan platos como el reo al horno, salmón a la ribereña así como todo tipo de menestras.  Arriondas destina un festival gastronómico anual a la huerta y al río en primavera, y otro en otoño a las castañas.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL BLASÓN MUNICIPAL

La heráldica municipal

Dentro de la Heráldica civil, la más variada es, sin duda, la Heráldica municipal. Ésta, como la heráldica gentilicia -de personas o linajes-, hace también su aparición en la edad media, aunque su origen y finalidad son diferentes.

En España, conforme avanza la Reconquista, los reyes leoneses, castellanos o aragoneses conceden diversos privilegios (fueros) a los habitantes de las poblaciones reconquistadas o fundadas en los territorios arrebatados a los musulmanes, como forma de premiar los servicios prestados y para asegurar su asentamiento estable.  Entre los privilegios que conceden los reyes, aparece con cierta frecuencia el de usar sello -o sigillum- que constituirá el símbolo de la autonomía del municipio.

Inicialmente, el «sigillum» no tiene forma de escudo tal como hoy lo conocemos, ni aparecen en él algunos de los ornamentos externos que caracterizan a la heráldica municipal moderna.  Como su nombre da a entender, se trata de un signo gráfico de más similitud con los actuales anagramas y «logos» corporativos que con los escudos heráldicos, y su forma será usualmente la circular u ovalada.  La función de este «sigillum» era la de autentificar los documentos del Concejo y, cada vez más, la de representarlo simbólicamente. Más tarde este signo se grabará en piedra en las fachadas de los edificios municipales y comenzará a adoptar, por imitación de los escudos gentilicios, la forma característica de éstos.

Existen sellos municipales muy antiguos, e incluso a algunas ciudades se les concedió el privilegio de usar como sello las mismas armas reales, y a muchas otras se les otorgó simplemente el derecho de usar un sello propio. No es el caso de Parres, de ahí que no pueda justificarse un emblema o blasón municipal otorgado en este sentido.

La mayoría de los municipios adoptan el escudo municipal a raíz de las sucesivas disposiciones legales que se han ido dictando desde finales del siglo XIX con la intención de poner orden y regular el uso de los sellos municipales. Periódicamente se recordaba a los ayuntamientos la obligación de remitir al Ministerio de la Gobernación la impronta del sello usado por el municipio, además de una breve explicación del origen del mismo. La primera parte era habitualmente cumplida por los consistorios, no así la segunda, ya que en muchos casos se desconocía el origen de los signos utilizados y en otros el origen podía ser tan peregrino como la imaginación del edil o el secretario municipal de turno, o incluso se dio el caso de un fabricante de sellos de caucho que, a principios del siglo XX, recorrió la geografía nacional vendiendo sellos con escudos de su propia invención, que adquirieron algunos ayuntamientos.

La Heráldica municipal, al menos la europea, suele ser bastante sobria y en general prescinde de la mayoría de los ornamentos exteriores, con excepción de la corona, que varía en función de las peculiaridades. Así se timbran ordinariamente con la corona real (abierta o cerrada), en Asturias con la del Príncipe de Asturias y en algunos casos, menos frecuentes, con las de títulos nobiliarios o de señorío (duque, marqués o conde), cuando la localidad correspondiente hubiera estado sometida a este régimen de señorío.

El blasón municipal

En el caso de Parres, como ya señalaba en 1882 en su obra «Asturias: Monumental, Epigráfica y Diplomática» Ciriaco Vigil: «El ayuntamiento de Parres no figura con uso de escudo de armas entre los tratadistas de heráldica, pudiendo adoptar el mismo de la provincia en sus comunicaciones y demás actos oficiales»

Entre 1895 y 1900, Octavio Bellmunt y Traver y Fermín Canella y Secades publicaron su enciclopedia «Asturias», en la que dedicaban un capítulo a cada concejo asturiano. Para ilustrar la portada de cada fascículo eligieron el escudo municipal de cada concejo. Cuando éste no existía, se lo inventaban, como fue el caso del de Parres.

Este escudo inventado para dicho menester se divide en cuatro cuarteles que recogen la historia de Parres, desde la reconquista hasta el dominio de la iglesia sobre los tres cotos existentes en la época.

  • Primer Cuartel: Pelayo y Montes de Covadonga, (con el AM de Ave Maria) por la participación de los habitantes del concejo en la Batalla de Covadonga.
  • Segundo Cuartel: Rosas y Flor de Lis sobre fondo plateado separada con banda azul, encuadrada por dos listas color rosa; la otra parte del cuartel que consta de Cruz en negro y Estrella marina de ocho puntas de color azul claro, ambas, Cruz y Estrellas, sobre fondo dorado. Entre las dos partes del Cuartel, una línea en blanco de separación. Era de los González de Argandona y Valle que levantaban el Pendón Concejil.
  • Tercer Cuartel: Águila rosa sobre fondo dorado en la parte alta y, en la parte baja, dos jaquelados y dos corderos, sobre fondo verde claro. Era de los señores de Estrada y Cordero de Nevares que lo eran del coto jurisdiccional de Las Arriondas.
  • Cuarto Cuartel:   Corona figurando hornacina con la Virgen de Covadonga con dos plumas en su interior, todo ello sobre fondo plateado. Era de la Comunidad Real de San Pelayo de Oviedo, Monjas Benedictinas del Císter, Benedictinas por su señorío en Llames de Parres y Soto de Dueñas.

Como la mayor parte de los escudos por ellos creados el de Parres viola alguna de las leyes de la heráldica tanto en esmaltes y metales como en los motivos representados, siendo necesario simplificar su diseño y corregir las armas de los González de Argandona y de los Cordero de Nevares, no coincidentes con las descripciones heráldicas ni con los blasones epigráficos conservados en el municipio de estas casas.

ESTUDIO HERÁLDICO LOCAL

Analizamos en este apartado la heráldica de aquellas instituciones eclesiásticas y/o familias que han tenido un papel relevante en la conformación histórica y territorial del municipio, y que entendemos podrían formar parte por ello del blasón municipal.

San Pedro de Villanueva

Como hemos visto la fundación monástica benedictina de San Pedro de Villanueva tuvo entre sus dominios múltiples y extensas propiedades ubicadas en Parres, siendo junto el monasterio femenino de Soto de Dueñas y el obispado de Oviedo las instituciones con mayor poder en el territorio hasta el siglo XVI. Su poder territorial se remonta al periodo alto medieval, permaneciendo vigente hasta la desamortización eclesiástica de la primera mitad del siglo XIX. Pese a estar localizado ya en tierras de Cangas, ha tenido un papel más que relevante en el poder territorial del concejo de Parres, siendo uno de los nexos evidentes con el vecino municipio de Cangas de Onís.

En cuanto a la representación heráldica de esta congregación, como sucedía frecuentemente las comunidades religiosas podían tener dos o más escudos de armas que cumpliesen una misma función indistintamente. Armas impersonales de este tipo se produjeron para las abadías y conventos de las órdenes religiosas en función del momento, el lugar o de determinados acontecimientos. Los emblemas heráldicos conservados de este monacato tienen su expresión en dos lugares físicos del monasterio:

1.- Escudo de la Orden representado en la bóveda de la nave de la iglesia:
Representación en blasón impersonal de la Orden de San Benito que emplea como motivos la mitra y el báculo de sus abades, que representa la categoría de Abadía de cenobio, en color negro y gules con curvatura artística y decorativa, que podría tener el simbolismo del cayado del pastor; y la presencia de un cuervo negro que lleva un pan en la boca, aludiendo a la vida penitente de esta orden y que hace referencia al poder taumatúrgico. Los motivos se encuentran bordeados por una especie de lambrequines que abrazan a un burlete en oro del que pende en su extremo inferior un cordero. Este blasón fue el principal de la congregación hasta 1533, fecha en la que San Pedro de Villanueva pasa a depender, como lo hicieron muchos otros monasterios benedictinos españoles, de San Benito el Real de Valladolid.

2.- Escudo de la congregación de la orden de San Benito El Real de Valladolid.:
Representación impersonal, en este caso de la orden A partir de la integración de éste en la orden benedictina de Valladolid comienza a emplearse el sello de la congregación matriz. Como tal este aparece ya en la portada de acceso a las instalaciones, junto al escudo de la corona de castilla, que nos indica la fundación y protección que tuvo el monasterio por parte de la realeza y nobleza. Desde el punto de vista de la heráldica se trata de un escudo partido; en la primera partición, en campo de gules, un castillo en oro y en la segunda, en campo de oro, un león rampante en gules con báculo de oro en palo. El blasón está timbrado por una corona real cerrada en oro y rodeada de unos lambrequines en forma de ramas, en sinople. Está cintado por un capelo del que pende, por ambos lados, un cordón con seis borlas, dispuestas: 1, 2 y 3; todo ello de sable.

San Martin de Escoto

El otro de los monasterios de gran poder y dominio territorial en Parres fue el monasterio femenino de San Martin de Soto.

No se conserva ningún emblema o blasón propio. El antiguo monasterio fue derruido, reutilizándose sus sillares y otros elementos en la iglesia de San Martín de Excoto. No obstante, puesto que sus dominios pasaron a las monjas pelayas de Oviedo, se toma como motivo el empleado por estas monjas en el monasterio.

González Argandona

El origen de los Argandona hay que rastrearlo en un antiguo solar en el pueblo cuyo nombre tomó por apellido, en la provincia de Álava, desde donde salieron a establecerse en varios puntos del reino. Son sus armas: escudo de sinople y una torre de plata puesta entre siete estrellas de oro, tres en la parte superior y dos en cada lado.

Los González de Argandona, proceden de Coviella, concejo de Onís, donde fundaron el mayorazgo, siendo la descripción de su escudo adoptado y que figura en la fachada principal de su residencia palacio del tipo escudo partido: 1º, de plata, una flor de lis, de azur, acompañada de cuatro rosas de su color, una en cada cantón; 2º, en oro, una faja de azur, con un ceñidor de plata, acompañada, en lo alto de una cruz floreteada, de gules y en lo bajo de un lucero de azur. Los cuatro últimos cuarteles se duplican de forma alterna en referencia al apellido González duplicado por provenir de ambos progenitores y el castillo en referencia al mayorazgo y propiedades aportadas por ambas familias.

Nevares y Cordero Nevares

En el interior de la iglesia de San Antonio, vinculada en origen como capilla del palacio familiar de Nevares, se conserva el blasón de esta familia compuesto según algunos autores en 1682. Este antiguo linaje asturiano, tiene su casa solar en la parroquia de Nevares, cuyo nombre tomó. Sus miembros se apellidaron también Cordero de Nevares, Gutiérrez de Nevares y Alfonso de Nevares.

Este linaje probó su nobleza en la Orden de Santiago en los años 1600 y 1660, en la Real Audiencia de Oviedo en 1775 y 1824 y numerosas veces en la Real Chancillería de Valladolid.

El canónigo Tirso de Avilés dice que esta familia procede de un personaje moro que se convirtió al cristianismo. Otros autores corroboran la versión afirmando que su origen está en un caballero moro que pobló Nevares y que sus primeros descendientes tuvieron fama de hombres peligrosos y agoreros, siendo el primero que se recuerda Alonso Fernández Cordero, Padre de Ruy González de Nevares, que tuvo un hijo legítimo, que se llamó como su padre, y cuarenta bastardos.

José Manuel Trelles afirma que la ascendencia mora de los Nevares, no es cierta, y que lo dicho por Tirso de Avilés carece de fundamento.

El tratadista Villanueva asegura que el solar de este linaje, cerca de Covadonga, tuvo dos castillos, ya casi arruinados en los tiempos en que ese autor escribía. Uno en la sierra de Fríos y otro en la Sierra de Forcada. Agrega que sus antiguos señores consiguieron muchas heredades, montes y pozos de salmones, y que tenían enterramiento propio en el Monasterio de Villamayor, fundado por un caballero llamado Cordero de Nevares, que lo dotó y le dio varios lugares. También escribe Villanueva que los Nevares entroncaron los Noreña, y que de ambas casas eran descendientes dos primos que entraron al servicio del Rey D. Alfonso I de León. El de Nevares murió en una batalla y habiéndose identificado su primo el de Noreña, por la divisa que llevaba, retiró su cadáver de campo, causándole gran pesadumbre el triste fin de su pariente. Informado de esto el monarca, mandó llamar al de Noreña, al que trató de consolar, diciendo «que en tales lides, tales corderos se mataban». El propio Villanueva acaba manifestando que en recuerdo de esa frase del Rey pusieron después los Nevares los corderos en sus armas, así como las lanzas, por haber muerto dicho guerrero de dieciocho lanzadas. Más cierto puede ser que pusieran los corderos en su escudo, porque sus primeros ascendientes se apellidaron Cordero, apellido que conservó esta familia.

Presentan los Cordero Nevares de Parres, escudo medio partido y cortado que conservan en la antigua capilla del palacio, hoy iglesia parroquial. En todo caso, derivado del tiempo la policromía que presenta está muy alterada siendo interpretable la siguiente descripción: 1º en campo de gules, tres manojos de dardos o lanzas, con las astas y hierros en oro17. 2º en campo de azur18, un castillo de plata aclarado en sable. 3º jaquelado de siete piezas de gules y oro alternadas, bordura de sinople con dos corderos de plata. Este último cuartel forma parte – entre otros- del actual escudo de Parres. Como ornamentos águila en sable envolviendo el escudo y yelmo como timbre. Dice el blasón textualmente lo siguiente:

  “Del fuerte moro Nevara que en Asturias aportó y christiano se tornó.
Desciende el linage claro que Nevares se llamó.
O´Nevares que hais nevado de nobleza el astur suelo, cubriendo con tan buen velo que tendida en el collado se ve la nieve del cielo.
Son tus armas sublimadas los seis escaques dorados, con otros seis colorados y unos dardos con lazadas que los tienen rodeados.
Sobre estos lazos florón con que está el escudo orlado en un campo colorado, todo esto es tu blasón.
Y unos dardos con lanzas; por ser tu antigüedad sin par muchos linages pidieron armas y las pusieron cada uno en su solar, después mucho florecieron”.

Dícese que el apellido Cordero de este linaje asturiano, se originó como fruto de un episodio de un noble caballero de la familia Nevares. Siendo éste guarda y alcaide de una fortaleza, desde la que se hacía mucho daño a los moros vecinos, sufrió éste varios meses de asedio y fuertes combates con los sarracenos, que siempre fracasaron. Entonces los moros decidieron vencer a los sitiados por hambre. Dándose cuenta cuál era el plan de sus sitiadores, el alcaide quiso darles a entender que estaban equivocados, ordenando que los dos últimos corderos que les quedaban, fueran entregados. Creyeron los sarracenos que la generosidad del alcaide se debía a que estaban bien pertrechados de víveres, por lo que decidieron levantar el sitio y retirarse. A partir de entonces el citado caballero cambió su apellido a Cordero.

ESTUDIO EPIGRÁFICO

De la época romana se conservan escasos restos, reducidos a cinco estelas epigráficas, la Estela de Fuentes, la estela de Ammia Caelionica, la Estela de Dageno, el fragmento de la Estela de Cofiño y la Estela de Bovecio. Aunque se trata de hallazgos descontextualizados es abundante la información histórica que facilitan, de tipo tribal y gentilicia, religiosa (divinidades prerromanas aún permitidas bajo la dominación romana), territorial, etc.

Estela de Ammia Caelionica (265 D.C.).

 Esta lápida sepulcral de Cofiño, hoy en el museo arqueológico de Asturias, ha sido datada en el año 265 de nuestra era. Elaborada en arenisca contiene inscripción según la cual sabemos que era un monumento a los dioses Manes y que estaba dedicada por S. Corcia a la memoria de su hija adolescente Ammia Caelionica, fallecida con quince años, del clan Penios, siendo cónsules en Roma Póstumo y Victorino.

La inscripción señala:

[Monument]um/ p[ositum dib]us m/ anibus Scorcia o/nnacau(m) Ammiae/ Caelionicae ex/ gente Pentioru/ m anno(rum) XV/ pater filiae/ posuit/ do(mino) no(stro) Pos(tumo) IIII et Vict(orino) co(n)s(ulibus).

«Monumento consagrado a los dioses manes. Scorcia de los onnacos a Ammia Caelionica, perteneciente a la comunidad de los pentios, de 15 años (de edad), el padre a la hija lo erigió siendo cónsules nuestro señor (emperador)
Póstumo por cuarta vez y Victorino».

Esta estela fue descubierta en Cofiño, y estuvo recogida durante un tiempo, junto con otras dos estelas localizadas en el mismo emplazamiento, en la casa de José Labra en Las Rozas de Villanueva (Cangas de Onís).

Fragmento de la Estela de Cofiño

Fragmento de estela encontrada en Cofiño, a las faldas del Sueve, datada del periodo romano (entre los siglos I-V) realizada en arenisca y custodiada actualmente en el Museo Arqueológico de Asturias (Nº 0374).

Estela Dageno

Epitafio sepulcral, hallado de nuevo en las faldas del Sueve. En la actualidad se encuentra desaparecido, conservándose un calco imperfecto del s. XIX en la que se referencia la lectura.

Estela Bovecio

Estela semidiscoidea, elaborada en piedra caliza, localizada en Santo Tomás de Collía, siendo hoy custodiada en el Museo Arqueológico de Asturias.

En este caso el epitafio (dedicado a Bovecio) se halla rodeado de una especie de círculo, enmarcado en una línea semicircular, aprovechando la tipología y forma de la piedra (discoidea), al tiempo que el contenido de la inscripción se encuentra dividido en 7 líneas (la última ilegible) apoyadas sobre líneas separadoras.

«Monumento consagrado a los dioses manes. A Bovecio, hijo de Bodero, ciudadano orgenomesco, de la gente de los pembelos…, de 55 años (de edad), lo erigió…».

En cuanto a los antropónimos reflejados en el campo epigráfico, resultan ser comunes a los nombres personales de la zona; así Bovecio aparece registrado en otros documentos epigráficos vadinienses; y Bode de la segunda línea de la inscripción, nombre del padre de Bovecius, se interpreta que podría tratarse del genitivo, indicando filiación, Bod(a)e (masculino en -a).

Epitafio de Elanio Flavio

Lápida encontrada en Fuentes por Francisco Diego Santos en 1956, adquirida por la Diputación provincial un año después y depositada en el Museo Arqueológico de Asturias. Realizada en piedra con unas dimensiones de 23 x 24 cm la inscripción dice:

M(onumentum / E)lan(i Fla)vi org(enomesci) / (a)nnorum / XXV

«Monumento a Elan Flavio? Orgenomesco, de 25 años»

PROPUESTA FUNDAMENTADA DEL PROYECTO DE BLASÓN MUNICIPAL  MUNICIPAL

JUSTIFICACIÓN Y DESCRIPCIÓN DEL BLASÓN

La elección de las armas se justifica en la propia historia del territorio que hoy constituye el concejo de Parres. Estas armas representan a las cinco familias y/o instituciones que históricamente han ostentado y ejercido el poder de todos los territorios que han constituido el concejo.
Por un lado la casa de los Cordero Nevares, con solar en la propia parroquia que les dio su nombre y que ha sido el linaje civil que más poder ha tenido durante más tiempo.
Por otro lado las armas de la congregación de San Benito en alusión al monasterio de San Pedro de Villanueva, situado en el vecino concejo de Cangas de Onís. Ha sido ésta una de las instituciones religiosas con más poder territorial en el municipio a lo largo de más siglos, poseyendo grandes propiedades en Villanueva y otros lugares del municipio.
Del mismo modo se emplea el emblema heráldico o signo de las Pelayas de Oviedo, que integraron y asumieron las propiedades de las monjas de San Martín de Escoto, dueñas del Coto de Llames de Parres.
En cuarto lugar se incluyen las armas de los González de Argandona, con solar en Coviella, territorio de Cangas de Onís, en alusión a Domingo de Argandona. Esta familia fue una de las más poderosas en el siglo XVIII siendo quien fundó su mayorazgo, Domingo, un personaje de la administración con gran influencia en su momento en la corte y en la región.

Finalmente se incluye como alusión a la mitra ovetense el símbolo de la cruz y los ángeles. No hay que olvidar que el obispado ha permanecido siempre presente como heredera y señor de muchos de los territorios que hoy conforman el término municipal de Parres.

Como timbre se opta por la corona condal, en referencia al Condado de las Arriondas, como hecho distintivo histórico significativo.

  1. En primer cuartel, medio partido y cortado, armas de los Nevares: el primero, en campo de gules o rojo, tres manojos de lanzas atadas en oro; en el segundo en campo azur o azul, castillo de plata almenado, aclarado y mazonado de sable o negro; el tercero, escudo jaquelado en 8 piezas de oro y 7 de gules, sobre bordura en sinople con dos corderos en plata enfrentados y flanqueados a cada lado del escudo.
  2. El segundo cuartel, en campo de plata, las armas del monasterio benedictino de San Pedro de Villanueva, con mitra en púrpura o balaje con bordura e ínfulas en gules o rojo, báculo de abad con asta y punta en sable o negro y espiral en gules o rojo  y cuervo en sable con pan en la boca en oro.
  3. El tercer cuartel. en campo de gules o rojo, insignia del convento benedictino de San Pelayo, en alusión al desaparecido monasterio femenino parragués de San Martín de Soto, con corona en oro y dos plumas en plata que salen del interior de la corona.
  4. El cuarto cuartel, partido y cortado en 6 cuarteles,  armas de los González Argandona y Valle: el primero en campo de plata, flor de lis en azur o azul rodeada de cuatro rosas en gules o rojo; el segundo en campo de oro cruz en gules o rojo y estrella marina de ocho puntas en azur, separando ambos muebles, banda jaquelada en 6 piezas de azur o azul y 6 de plata; el tercero y quinto cuartel en campo de gules o rojo, castillo de oro, almenado, aclarado de gules o rojo; el cuarto y quinto cuartel, ambos en campo de oro con cruz en gules.
  5. Entado en punta representando al pasado vinculado a la mitra ovetense, con campo de azur con Cruz de los Ángeles engalanada con piedras preciosas, adoradas por dos ángeles en plata en posición arrodillada.

Al timbre corona de conde, la insignia o tocado representativo del Condado de Las Arriondas, compuesta por un cerco de oro y piedras preciosas, decorado con dieciocho puntas elaboradas en oro y rematadas en sus vértices con perlas.

El escudo de Parres figurará siempre en el centro de la bandera.

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